La jornada laboral
Deducida de la ruta: sin reloj de fichar aparte y sin botón adicional.
Antes de empezar
La jornada empieza cuando el técnico pulsa Iniciar ruta y termina cuando se cierra la última parada de esa ruta. No hay un reloj aparte ni un segundo botón.
Por qué no hay reloj de fichar
Un botón que registra solo a la persona y no el trabajo es un reloj de fichar, y un reloj de fichar mide cuándo alguien está presente, no lo que ha hecho. Iniciar ruta, en cambio, tiene un propósito que el técnico comparte: avisa al primer cliente de que alguien va de camino. Que de ahí salga el tiempo de trabajo es un subproducto, no una vigilancia.
Además así no hay nada que pueda desajustarse. La ruta ya llevaba su inicio, y su fin estaba en la base de datos desde el primer día sin que nadie lo escribiera. Una segunda pista de marcas de tiempo serían dos fuentes para la misma respuesta, y se separan en cuanto alguien pulsa una y olvida la otra.
Qué se mide
Desde el inicio de la ruta hasta la última parada cerrada. Ahí está lo que faltaba en el tiempo en las piscinas: conducir entre piscinas, esperar en una verja, el camino al siguiente cliente.
La última parada cuenta aunque haya fallado. Un día cuya parada final acabó ante una verja cerrada también ha terminado; si no, quedaría abierto para siempre.
Lo que no incluye: el taller por la mañana, recoger material, la vuelta a casa tras la última piscina y un día sin ninguna ruta. La jornada en este sentido es el día de ruta, no la jornada de un contrato de trabajo.
Por qué cuenta para el dinero
Un salario mensual solo se puede repartir cuando se conocen las horas. El coste mensual dividido entre las horas de ruta del mes da un precio por hora, y ese precio se aplica a la duración de cada visita. Sin una sola ruta cerrada en el mes, la rentabilidad deja el coste laboral vacío en lugar de adivinarlo.
El denominador elegido decide cuánto del salario acaba en las piscinas. Las horas de ruta reparten la parte ganada fuera, con el cliente, y dejan el taller y la administración donde corresponde: en los gastos generales, no en una piscina.
Una ruta sin final no se inventa
Una ruta que nunca se cerró no tiene duración. GardyProp no se inventa ninguna: ni la última visita, ni ocho horas tras el inicio, ni medianoche. Una cifra así iría directamente a un cálculo de nómina.
Las horas de ese día faltan en vez de estar mal. Y como menos horas dan un precio por hora más alto, la rentabilidad nombra a quien tenga menos tiempo de ruta que tiempo en las piscinas. Esa es la señal de que no se están cerrando las rutas.
Actualizado 2026-08-24